Conversación con Patricia Mancilla
Directora
18 diciembre 2025


Nosotros conocimos a los Sueños de maché…
Patricia: Somos el Centro Cultural Comunitario del barrio. Aquí no hay sueldos, no hay financiamiento. Esto funciona con la capacidad que tiene la comunidad para llevar adelante procesos, de manera orgánica. Postulamos a fondos del Estado. Reconocidos como Punto de Cultura en 2023, el año pasado y este año hemos recibido aportes para nuestro funcionamiento anual. Anteriormente, hacíamos permanentemente concursos para obtener recursos que el Estado entrega solicitando aportes del Municipio.
Fleur Marie: ¿Cómo fue que ustedes hicieron el taller con Sueños de Maché?
Patricia: Entre el año 2008 y 2010, en este lugar, en Alerce, estuvo activo un programa que se llamaba Creando Chile en mi Barrio, y con ese programa, en el 2008 preparamos el primer carnaval
de Primavera. Los Sueños de maché aun no habían venido aquí, y fue después de la venida de ellos que el carnaval se transformó en el Carnaval de los Gigantes. El programa se había instalado en los barrios con más conflictos y los más pobres de todo Chile.
Fleur Marie: Fue con ese programa del Consejo de la Cultura que nosotros,
Les Grandes Personnes, trabajamos en el 2008 y en el 2009, para crear pasacalles en talleres participativos con las comunidades para el Carnaval

Cultural 2008 y luego para la Celebración del Bicentenario en el 2010.
Patricia: En el 2007, habíamos visto en unos videos, de los año 92, 93, especialmente uno que tenia la Fundación Víctor Jara que testimoniaba el momento en que se había constituido la Fundación que lleva su nombre, en un lugar de la IX región, un lugar donde Víctor había estado con las comunidades indígenas.
En ese video, durante las actividades artísticas aparecía una marioneta gigante. Era una cara y unos brazos, se veía la persona que la llevaba y que danzaba. Cuando nosotros vimos esas imágenes, nos gustaron y nos dijimos «eso queremos».
Entonces, pedimos ayuda al Consejo de la Cultura Regional. Solo que el Consejo y su programa nos exigía constituirnos dentro de un Comité Cultural. En ese Comité Cultural se encontraban juntas de vecinos, comités de trabajo, la gente de la feria y otras agrupaciones. Solicitamos al Consejo que nos trajera a alguien que nos ayudara a construir ese tipo de muñeco, que alguien nos enseñara. Y vino Cristian Igor Santana, excelente artista, pero él hacía otro tipo de marionetas. No el tipo que Sueños de Maché vino a enseñar. Para nuestro primer carnaval hicimos a Bob Marley en gigante, y todavía lo tenemos aquí.
Hicimos los carnavales y estuvimos un buen tiempo en eso. Nuestra iniciativa en el barrio motivó a la gente, y a través del mismo programa comenzaron a hacerse otros carnavales.
Aparte de las actividades con el programa, nosotros nos habíamos adjudicado un fondo y con eso teníamos funcionando un taller de circo y uno de batucada. Entonces, durante mucho tiempo estuvimos organizando el carnaval local y llevábamos esos carnavales a distintos lugares. Por ejemplo, cuando había una junta de vecinos que tenía alguna festividad, para allá íbamos con todos los chicos en una micro, con marionetas, batucadas, bailarines, etc. Era muy bueno para la misma gente de nuestro barrio eso de ir a otros barrios. Motivados y entusiasmados, podríamos decir que con el trabajo que se hizo acá y a través del programa, conseguimos cumplir con muchos hitos respecto al propio programa.

Con Sueños de Maché
«Todo eso hizo que en el 2010, cuando el programa tocaba a su fin, el Consejo Regional y desde la SEREMI regional, decidió ofrecernos un regalo, y ese regalo fue traer la compañía Sueños de maché.
Y vinieron a enseñarnos a hacer estas marionetas. Estuvieron 2 semanas aquí, con un taller instalado en la bodega de mi casa, en pleno invierno. Y todo eso a cargo del Consejo. Nunca supimos cuánto fue el costo de ese taller. Ellos estuvieron en hotel con gastos pagados, como tenía que ser. También pusieron todos los materiales.

Fue un proyecto del Consejo Regional para este barrio y específicamente para nuestra organización. Nosotros permanecimos después siendo una agrupación más del Comité Cultural. Cuando ellos llegaron, nosotros pedimos hacer las marionetas de Víctor Jara, Violeta Parra y del Che Guevara. Esas marionetas quedaron aquí y nos han acompañados en todos los carnavales posteriores.
Cuando ellos llegaron, nosotros pedimos hacer las marionetas de Víctor Jara, Violeta Parra y del Che Guevara. Esas marionetas quedaron aquí y nos han acompañados en todos los carnavales posteriores.
Cuando llegó el presidente Piñera, se desarmó el programa. Mantuvimos un diálogo con los representantes del gobierno pidiendo que el programa permaneciera no solo dos, sino 5 años.
Lo interesante del programa Creando Chile en mi Barrio, era que promovía los bienes culturales con la idea de que se instalaran y se crearan los Centros Culturales Comunitarios, de manera que tuvieran continuidad en el tiempo.
Se logró hacer tareas de capacitación para ir entregando herramientas, pero el tiempo no fue suficiente. El Comité Cultural se comenzó a desarmar porque hubo otras cosas que comenzaron a hacer movilizar a la gente, no eran temas culturales. Logramos mantener nuestro Centro Cultural porque ya lo éramos antes del programa. Y mantuvimos dos hitos que se habían constituidos dentro de esa ejecución del programa, que fue el “Carnaval de Gigantes” y “Tributo a Víctor Jara y Violeta Parra”, que ya va en su decimoquinta edición. Estos dos hitos se constituyeron en el programa de los Comités Culturales de Alerce».


Los vaivenes
«En 2017, hicimos nuestro último Carnaval de Gigantes, luego de que comenzamos a reflexionar sobre el hecho de que el Carnaval se hacía en el verano. Pasábamos todo el año haciendo actividades y no teníamos descanso. La organización del evento mismo causaba mucho trabajo de preparación en los meses anteriores. Se instalaban los talleres para que la gente del barrio produjera su carnaval. Tres a cuatro meses de taller con niños y jóvenes. Nosotros buscábamos los recursos y el público eran las familias mismas de los participantes del pasacalle final.
Se trataba de participación activa, de desarrollo cultural y así lo vemos siempre. Nosotros no somos artistas que van a un lugar a mostrarle a la gente pobre cómo se hacen las cosas. Aquí, la cultura la vive el pueblo. Por eso cada vez que se levantan proyecto es con la misma gente de aquí. Con el gobierno de Piñeira se modificó el Programa y se lo entregó a una ONG. Después, con Bachelet 2, volvió la intención de continuar el proceso y se instaló un programa de Iniciativas Culturales Comunitarias. Después vinieron organizaciones de Iniciativas Culturales con Piñeira 2. Van cambiando las reglas.

Ahora, el actual gobierno instaló el programa Puntos de Cultura Comunitaria, que es una consecuencia de todo lo anterior. El programa original terminó completamente desfigurado. Y ese era un muy buen programa; porque tenía que ver con Educación Popular. Me di cuenta que, con lo que vino después, no ayudó para que la gente obtuviera otras herramientas, viera otras alternativas y opciones.
Antes de que viniera Sueños de maché teníamos solo la marioneta que había hecho Igor Santana, el Bob Marley. Después de las tres marionetas que hicimos con ellos, Victor Jara y Violeta Parra y el Che, nosotros creamos otras: un Chaplin, una mapuche, un obrero que es uno que disfrazamos a veces como Chilote, y con el cual hemos salido a las protestas y también lo hemos prestado, como en Calbuco. Para los carnavales hicimos una cuncuna para que los niños manipularan. Después construimos dos serpientes bellísimas para contar las historias de Kai kai vilú».
Difusión
«Cuando nos preparamos para salir a la calle, hacemos difusión activa a través de las redes. Las redes tienen ese objetivo para nosotros: para verificar, para significar a las autoridades que estamos en nuestras actividades, para comunicar a los que no nos conocen. El trabajo se hace en el barrio y vamos a la feria y salimos a repartir volantes con las marionetas. Nos dan visibilidad e identidad sobre quiénes somos. Ha sido maravillosa la experiencia con las marionetas. Lo que ocurre con la gente en las calles y la emocionalidad que ellas producen es bella. Los niños no saben quienes son, pero las aman. No dejan de ser impresionantes».


La actualidad
«En el presente, cuando organizamos aquí el Festival Tributo a Violeta Parra y Victor Jara, tenemos que tener en cuenta que la zona está cada vez más vulnerable y que empeora con respecto a cuando llegamos. Aquí afuera, hay tráfico de droga y a veces andan los «soldados» de los narcos disparando. Todo eso lo estamos viviendo. La organización social está desapareciendo y la organización delincuencial se va fortaleciendo. Cambian los códigos. Antes, la gente se agrupaba para solucionar sus problemas orgánicamente, ahora la gente va a pedirles favores al narco vecino y él le pasa plata y le soluciona el problema. Esas son las realidades, súper duras. El dinero fácil. Hay chicos que apenas tienen dieciocho años y andan con autos… ¿cómo se lo puede permitir ? En un país donde todo lo que interesa es la plata,.. ¿cómo hacemos para mostrar que hay alternativas, que hay otras posibilidades y con otras formas? Los valores que han costado tanto instalar van desapareciendo. Y es tan difícil continuar manteniendo la escala de valores».

La Casa Cultural Quimun Mapu y el conocimiento compartido
«Hace 10 años atrás, este espacio donde ahora estamos, era una sede social abandonada que se estaba cayendo a pedazos y nosotros la solicitamos al municipio. La reparamos con nuestros propios esfuerzos y con ayuda de algunos vecinos. Ellos nos trajeron una puerta, una mesa, los platos, un refrigerador de segunda mano, y así.
Esta es la Casa Cultural Quimun Mapu. Las puertas están abiertas para la gente que desea desarrollar sus capacidades artísticas: música, fotografía, ensayos de teatro, etc. Es lo que se puede hacer. En esta zona no hay ningún espacio que esté pensado desde la institucionalidad para el desarrollo de la cultura.

Veinte años atrás, al comienzo, pedíamos que vinieran artistas a enseñarnos en talleres de capacitación de zancos, máscara, etc. Los chiquillos que aprendieron en esas instancias han mantenido los cursos y son ellos que se ocupan ahora de enseñar. Las personas vinieron solo una vez a enseñarnos. Esos conocimientos impartidos se quedaron instalados acá. Y los chiquillos, por ejemplo, han mantenido en buen estado las marionetas. No tenemos que contratar a nadie.
Cuando Sueños de maché vino, la gente que participó quedó capacitada para seguir creando otras marionetas. Lo mismo pasa con las otras disciplinas artísticas.
Desde el año pasado tenemos un taller de teatro y uno de danza contemporánea. Tenemos un taller de guitarra y uno de música para los niños. Un taller de grafiti mural y artes gráficas. Tenemos un taller de arpilleras desde el 2017. Hay talleres que son de oficio.
Para el taller de teatro y danza continuamos recurriendo a maestros que perduran. Son procesos largos; porque estas disciplinas se aprenden etapa por etapa y durante muchos años. Gracias a Punto Cultura mantenemos de manera permanente estos equipos de trabajo. Los niños y niñas aprenden con métodos y los resultados se ven a largo plazo. No podemos hacer un taller de danza que dure 3 meses y lo que aprendieron, lo que estudiaron se quede ahí, sin continuación».

¿La cultura importa?
«Por razones económicas y de precariedad cultural, la gran mayoría no considera la cultura como una prioridad, como para ponerlo en la canasta familiar. Es por eso que lo cultural se construye con medidas de políticas culturales. Entonces, lo que hacemos es abrir la posibilidad a que los más pequeños puedan ser actores y formar parte del proceso. Es importante para nosotros que se vayan generando elencos y que estos elencos, no solo tengan la capacidad de hacer representaciones artísticas, sino que además puedan construir una retórica a partir del aprendizaje. Y logran salir del barrio a mostrar su trabajo. Por ejemplo, el elenco de teatro participó en un encuentro de teatro infantil, que es principalmente escolar, en el Teatro Municipal Diego Rivera. Nosotros postulamos y el grupo de aquí pudo participar. Son instancias particulares y sabemos que a los chiquillos no les va ocurrir de otra manera.
Con las marionetas también había un elenco de jóvenes y niños que salían con las marionetas y nosotros nos ocupábamos de organizar. Tomábamos una micro y con las marionetas y disfraces los chicos llegaban a una población y armábamos la fiesta. Estuvimos en Chiloé, Calbuco y más al norte también. Este tipo de experiencias no las van poder vivir de otra manera. Les gusta esta forma carnavalesca de hacer la fiesta porque es como jugar. Y así lo sienten. Esto no lo van a vivir en familia. Salir, conocer otros lugares, ir en grupo y cuidándose entre ellos. A esto nosotros lo llamamos fortalecimiento de la comunidad».
Sobre educación popular
El arte callejero se crea con y para el barrio. Permite, según la edad, que se vaya aprendiendo continuamente a desempeñar roles en los eventos culturales del lugar.
Llevo 23 años aquí. Este sector es un lugar originalmente rural y se les ocurrió transformarlo en un sector urbano. Por aquí, toda la vivienda es social, salvo la parte noreste que es el antiguo lugar llamado Alerce, el sector histórico.
Era gente de poco dinero que tuvo siempre parcelas que fueron dividiendo poco a poco. Nunca han sido terrenos agrícolas. Aquí había alerces, bosques de alerces. Los fueron cortando y quedaron solo los humedales. Se urbanizó de manera aberrante, lo que hace que cuando llueve mucho, aquí hay graves inundaciones. Pero siguen construyendo casas. Y no hay servicios básicos. Somos alrededor de 80 mil habitantes. No hay hospital, no hay suficientes escuelas y poco trabajo. No hay fábricas.
Hay pueblos por acá cerca, que por la falta de estructuras, su gente se va a trabajar a Puerto Montt o a Osorno.
Y aquí estamos, concentrados. Hay pueblos como Río Negro, que dependía de una curtiembre y que una vez cerrada la fábrica, la gente tuvo que buscar afuera el sustento. Allí viven solo mujeres de cierta edad, ya mayores. Todos los otros se han ido. Hay algunas de ellas que cuidan de 5 a 6 casas en una cuadra, porque los habitantes están ausentes. Esta realidad existe en muchos lugares.
Es la migración de lo rural a lo urbano y van apareciendo los guetos en las zonas periféricas.



Hay que sembrar
Nosotros estamos al lado de Puerto Montt, pero sentimos que estamos lejos. Estamos lejos de los sistemas que toman las decisiones. No nos toman en cuenta. Se hacen políticas públicas sin considerarnos y aquí nos volvemos dormitorios de Puerto Montt o de Osorno. Pero yo quiero estar acá, aunque sea complejo. No vine a ver cómo era o a hacer una intervención. Hay que sembrar. Aquí hay una avenida que se llama Víctor Jara y la misma vía, cuatro cuadras más allá, se llama Violeta Parra. Es el único lugar en el mundo en donde esto sucede. Esto se llamaba transversal 1. No es que le cambiaron nombre. La llamaron. Y esto es un símbolo importante.

El uso que hemos hecho de la marioneta gigante siempre nos ha parecido impactante. Los pasacalles del carnaval los hacíamos en esta avenida. La gente se asomaba a sus puertas, saludaban desde sus ventanas, saludaban a las marionetas. Ahora, siempre nos preguntan que cuándo habrá carnavales de nuevo. Últimamente las sacamos para visibilizar lo del festival del Tributo a Violeta y a Víctor que estaba por comenzar.
Estuvimos varias horas con ellas en la calle repartiendo los flyers. La gente se alegró mucho y nadie se alarmó o enojó aun siendo el día del voto de la primera vuelta. Siempre se alegran, se quieren tomar fotos con las marionetas, las abrazan. Trasciende todo. No puedes negarte a la belleza. Nos preguntan quiénes son estas marionetas y son felices cuando las identifican.
Tenemos también una marioneta de Salvador Allende. La hizo un compañero a pedido de una junta de vecinos para un proyecto de taller de circo y para evitar que la marioneta terminara en la basura, nos cedió el personaje, la entregó oficialmente para que pudiéramos utilizarla. Era una marioneta con una cabeza muy grande.

Para el Carnaval del 2017, le hicimos un carro podium, acompañado por una comparsa compuesta de un grupo de teatro, vestidos como en los años 70, con carteles y banderolas de la Unidad Popular y lo presentamos en el pasacalle. Cuando aparecieron fotos en los redes, algunas reacciones fueron pesadas y se criticó al Seremi. Muchas personas me escribieron criticando el pasacalle. Yo les respondí que la cultura de izquierda era también cultura. Y punto. Las personas del Seremi no sabían que iba a aparecer un tal grupo teatralizado. La gente del barrio se alegró de ver ese pasacalle. Aquí no hubo reacciones violentas. Al contrario. Era teatro de calle y como tal, artístico.
| A propósito: El Programa Creando Chile en mi Barrio del Consejo de la Cultura y las Artes tiene como propósito contribuir a mejorar las condiciones del desarrollo artístico cultural de las personas que viven en poblaciones económicamente vulnerables y geográficamente distantes, entendiendo que la cultura es un componente esencial para un desarrollo social con equidad, como proceso de integración social. Dentro de los componentes del programa, las Itinerancias Artísticas constituyen el segundo componente estratégico que está enfocado a generar acceso, difundir y presentar propuestas artísticas, iniciativas de transferencia, formación, perfeccionamiento y reflexión entre los artistas y/o elencos de connotada trayectoria y las y los habitantes de los barrios y/o localidades. Además busca fortalecer la creación y producción en las diversas disciplinas y la formación de audiencias para todas las áreas artísticas, permitiendo la democratización y descentralización en el acceso a los bienes y servicios culturales y la circulación de propuestas artísticas, promoviendo la diversificación de los lenguajes artísticos que convergen en los barrios. Esto se puede materializar a través de clínicas, presentaciones, residencias o comitivas culturales. Estas Comitivas Culturales están conformadas por un grupo multidisciplinario de artistas y/o cultores, que se involucran en los barrios e incentivan a la población a ser partícipes de las actividades a través de la realización de conversatorios y/o talleres a cargo de destacadas personalidades del mundo de las artes y la cultura, se implementan durante la Fase de Cierre y Proyección del Programa en el barrio, permitiendo a las vecinas y los vecinos conocer, familiarizarse y participar de los procesos creativos y de producción artística y reconstruir ellos mismos la vida cultural de su barrio. En el Barrio Alerce Sur de Puerto Montt, desde el lunes 23 de agosto y hasta el 5 de septiembre, el colectivo “Sueños de Maché” estará realizando el “Taller de diseño, construcción y manipulación de marionetas gigantes, finalizando con técnicas de pasacalles y carnavales”, cuyo objetivo es crear espacios en que la comunidad pueda desarrollar habilidades artísticas y de expresión a través de técnicas de creación y manipulación de marionetas gigantes y fomentar el desarrollo de habilidades sociales y comunitarias través de actividades artístico-culturales, tarea que necesita de 8 horas diarias de trabajo en las cuales se construirán 3 muñecos gigantes, manipuladas cada una por una sola persona, con técnicas de artes visuales, que serán inaugurados para la Fiesta Bicentenario, el domingo 5 de septiembre en el Arena Puerto Montt. |