Taller Sueños de maché
Junio 2011
Programa Creando Chile en mi Barrio Consejo regional de Cultura y artes
Equipo de maestros: Eric Estrada, Nataly Villarroel, Jandra Araya y Claudio Pérez
Mi contacto en Chiloé para obtener informaciones sobre las marionetas hechas en el 2011 en el taller de Dalcahue fue Ana Monje. Logré conversar con ella por teléfono cuando llegué a Ancud. Me contó que las marionetas no están en Dalcahue y que hace mucho tiempo fueron donadas. Estuvieron en la Sede Social de la Junta de Vecinos Custodio Amparo durante 2 a 3 años. La Agrupación artística cultural «Entre sol y lluvia», de la cual ella era directora en ese periodo, fue la que trabajó con Sueños de maché en la realización de las marionetas. Se sumaron jóvenes y niños y el taller fue encuadrado por animadoras del programa de gobierno. Se hicieron pasacalles dos veces para las fiestas de la primavera. Fueron fiestas muy completas, con grupos de breakdance, malabarismo, marionetas gigantes, máscaras y músicos.


Ana: Todos estos jóvenes vinieron a aportar las energías necesarias para completar los esfuerzos hasta terminar la realización de los gigantes y posteriormente manipularlos. La agrupación estaba formadas principalmente por dueñas de casa. Después de un cierto tiempo el interés por las actividades con las marionetas desapareció. Hacía falta un liderazgo para continuar y no lo había.
Durante el taller se crearon tres personajes: las marionetas gigantes «Pincoya» y «Pescador» y un cabezudo «Trauco». Corresponden plenamente a entidades chilotas. La Pincoya es la sirena legendaria, joven y vestida de algas, que aporta o quita la abundancia de la pesca. El pescador es el héroe que afronta la potencia del océano en su labor y el Trauco, un hombrecito pequeño que acecha mujeres y jovencitas en los caminos del bosque. Los mitos y leyendas chilotas son ricas en cuentos y personajes. Seres que representan las fuerzas de la naturaleza y arquetipos míticos.
Buscando en las redes alguna traza oficial a propósito de las actividades del Programa Creando Chile en mi barrio encontré datos interesantes en este documento:
| Estudio de buenas prácticas de capital social y liderazgos culturales en comités culturales barriales Consejo Nacional de la Cultura y las Artes Abril, 2012. https://www.poloc.org/wp-content/uploads/2023/11/estudio-buenas-practicas-capital-social-liderazgo.pdf El caso de Dalcahue fue examinado bajo varios aspectos sociológicos y organizativos; pero con respecto a las marionetas gigantes retengo ciertas opiniones o declaraciones de los habitantes del barrio y de sus agrupaciones que voy a transcribir: “Y en las calles la gente salía a las ventanas y saludaban, y los niños felices porque eran muñecos súper grandes, como un farol más o menos. Nunca habían visto eso acá”. “Y los niños, casi todos los niños del barrio participaron. Se incorporaron hartos niños para hacer las máscaras». «En la batucada eran puros niños de ahí del barrio, eran como 15, y ahora como este último año, en los últimos talleres que hemos hecho, las personas que se integraron son de afuera, no son del barrio mismo”. “Porque había niñitos chicos haciendo cositas con las manos. Trabajando, pintando, cortando, y en cambio la gente más adulta es como más reacia a hacer esas cosas; en cambio los niños chicos llegaban en la mañana y se iban en la tarde y al otro día temprano volvían y «a qué hora van a abrir, y a qué hora van a empezar a trabajar» (Ana, Comité Artístico Cultural Entre Sol y Lluvia). “Ahora, lo que yo supe posteriormente es que había resultado un problema, que no tiene que ver con la inspiración del grupo, sino que lo que pasa, es que las mujeres eran todas más o menos de un mismo nivel, de un mismo sector y sorpresivamente llegó una persona que era de Santiago que, así tengo entendido, venía de afuera, y como era docente, ella llegó ahí, se introdujo o ingresó al comité, se tomó la dirección del comité (…) postergó a las que, a los que estaban, los dejó de lado, porque ella empezó a hacer las reuniones de acuerdo a sus propios intereses, incluso, y como era docente, hasta se llevó los muñecos estos, se los llevó a su escuela.” (Armando, Municipio). El análisis hace hincapié en las motivaciones: … A pesar de que hay un origen comunitario muy fuerte en este Comité, en la actualidad no presentan actividades que puedan motivar especialmente a otro perfil de personas de la comunidad a participar. Parece ser que el pasado comunitario y expositivo del Comité en el momento del programa no les hubiera traído las mismas retribuciones que una expresión cultural más hacia adentro, como suele ser la artesanía. La motivación parece ser un tema central para la sustentabilidad del Comité. Si bien no se considera el lucro como un fin, existen otro tipo de ganancias que mantendrían el interés por participar en la agrupación. Esto a su vez, afecta la visión que existe dentro de la comunidad sobre los miembros del Comité y sobre los posibles beneficios de la participación. Al respecto, la posibilidad de darse a conocer en el barrio parece ser la motivación más reconocida. Hallazgos anteriores también consideran el desarrollo personal como posible ganancia. “Por eso, le ayuda mucho, le sube la autoestima y se siente motivado. El hecho de desarrollar este tipo de marionetas grandes que son personajes con un rostro bien expresivo y que salgan a la calle con estos personajes de tres metros para arriba, cuatro metros y queden todos mirándolos a ellos, igual me da la impresión de que sin duda la autoestima, como usted bien dice, los mejora, entonces ellos tienen que haber tenido una experiencia bien agradable en lo personal, uno al verlos no más considera que sí… que tiene que haber sido así”. (Alex, Organización Local) La autogestión no implica lucrar, ni generar un negocio con las actividades culturales, sino que se relaciona con la capacidad de producir mecanismos internos de generación de recursos que se reinvierten en el propio comité y sus actividades, y que no representen una carga financiera para sus miembros. Estos recursos podrían generarse a partir de estrategias de apoyo con diferentes grados de formalidad: desde convenios hasta voluntariado, trueque o donaciones. Ahora, la posibilidad futura de vender sus servicios o su producción artístico-cultural también es una manera sustentable de autogestión, si así se decide al interior del comité. |