Capítulo 34: Teatromuseo del títere y del payaso en Valparaíso

2 de junio 2026

Entrevista con Paulina Beltrán

Titiritera y directora del Festival Anímate

Fleur Marie: ¿Cuántas marionetas gigantes tiene el Teatromuseo?

Paulina: Los de « El Gigante egoísta » son 4: Oscar, la LLovizna, El viento Puelche y el Granizo. En los Payasos está Augusto, Cara blanca, Vagabundo, La Papayasa y El Cholo. Tenemos La Ñaña, La Mulata que hemos sacado una sola vez y que está guardada. Hicimos también la Niña Sufi que es más pequeña y también El Gato. Hasta aquí son 13 marionetas gigantes y hay otras dos cabezas que falta terminar. Recibimos en donación las dos marionetas que Pamela San Martín y Félix Widen hicieron en Santiago en el 2022. Actualmente estamos realizando un nuevo gigante para una creación que estrenará en el próximo Festival Anímate. Finalmente son 14 las nuestras.

Fleur Marie: ¿En cuántos talleres se realizaron las del Teatromuseo?

Paulina: Los Payasos se hicieron en un taller que dirigió Adelaida Loyer en el cual participó David Escalante y Koke Yañez . Después David y Koke crearon El Cholo, La Mulata y nacieron también La Ñaña, La Papayasa, el Niño Sufi. David hizo otro taller que nos permitió restaurar los Payasos, en ese taller estuvo como participante Giovanni Vaccaro. Después se endilgó un taller – propuesta para una espectáculo (que no se concretó) donde se comenzaron El Pelícano, El Burro y El Gato; se terminó solo El Gato.

En el 2024 en el taller del Gigante egoísta contigo, nacieron las 4 marionetas de la obra. Y actualmente, en taller interno al teatro, contigo también, estamos realizando un nuevo gigante.

Fleur Marie: Como directora del Teatromuseo en el área títere, ¿Qué te han aportado las marionetas gigantes? ¿Y qué han aportado al Teatromuseo?

Paulina: Vi gigantes por la primera vez en un espectáculo en Brasil y lo sorprendente, subyugante y apreciado que era por la gente. Adelaida Loyer había desarrollado sus mojigangas acá en el Teatromuseo. No son marionetas, son muñecos gigantes, y veíamos que causaban sensación; la gente quería sacarse fotos con ellas cuando las sacábamos a la calle. Tenían brazos sueltos y eran cómicas, hacían reír y daban manotazos. Nos dieron mucha visibilidad y como grupo e institución éramos los que más nos movíamos acá en Valparaíso los títeres y las mojigangas nos dieron la posibilidad de hacer más actividades de calles.

La creación de los payasos como verdaderas marionetas gigantes en enero 2010 fue un aporte mayor para nosotros; nos dio una visibilidad inimaginable. Cuando después de los talleres de Les Grandes Persones nació Sueños de Maché en el 2009, comenzamos a hacerlos participar en actividades de exterior. En enero del 2010, nuestras 3 marionetas gigantes Payasos pudieron deambular en el gran Pasacalle del Carnaval Cultural del Bicentenario.  

Como polo cultural estábamos muy organizados y proponíamos actividades y se nos veía mucho en las calles. Invitábamos y contratábamos a Sueños de maché y hacíamos grupo con ellos. Esto también les ayudó a ellos a ganar visibilidad porque cuando comenzaron no tenían difusión y estaban todavía forjando la estructura. Siempre estaban con nosotros en los encuentros de payasos y de títeres.  

En el Carnaval del Bicentenario de Valparaíso enero 2010 participaron las marionetas de los tres talleres de Les Grandes Personnes que fueron 18 gigantes de Valparaíso (Futuro Sueños de Maché), 4 gigantes de Rancagua (Futuro Fantasías de Papel), 4 gigantes de La Serena (Futuro Gigantes de Papel) y 3 gigantes del Teatromuseo. Un total de 29 marionetas gigantes creadas entre 2008 y 2009.

Fleur Marie: A nivel logístico, ¿Puedes hablarme de los problemas que presenta la producción de espectáculos con las marionetas gigantes?

Paulina: Uno de los puntos que reclaman atención es la « seguridad ». Otro es lo de los traslados. Los traslados es un tema en sí mismo. En cualquier tipo de producción en que estemos considerando los gigantes tenemos que solucionar los traslados con camionetas.

Como no poseemos vehículos tenemos que contratar un medio de transporte que, dependiendo del volumen de producción, puede ser un auto, una camioneta, un camión o un bus. Los payasos, por ejemplo, por el gran tamaño de las cabezas no entran en un auto. Las últimas marionetas creadas, las que hemos hecho contigo, tienen dimensiones para autos, buses y aviones. Ya nos hemos acostumbrado a gestionar y calcular los traslados. La seguridad es un tema delicado con las marionetas gigantes. En la calle sucede que cuando un marionetista está ocupado manipulando las manos de la marioneta no tiene visión de lo que esté pasando detrás del volumen del gigante. Entonces pueden surgir problemas debido a la cercanía del público que nos sigue, o que ha entrado a ser parte del pasacalle.

Las varillas que permiten la manipulación, los movimientos y desplazamientos de las marionetas pueden crear entrechoques y hasta hurtos si no hay nadie cuidando el espacio alrededor de la marioneta en acción. Puede darse que un niño se encuentre, por ejemplo, en la trayectoria de giro del gigante. En nuestros pasacalles, a diferencia de otros, invitamos al público a ser parte del pasacalle, a juntarse y deambular con nosotros. En los encuentros de payasos, por ejemplo, en medio del desorden jubiloso hay monociclos y otros dispositivos que se cruzan en cualquier momento. Es una algarabía que a nosotros nos encanta, pero que implica que siempre deben estar dos o tres personas pendientes de la seguridad del público y de los manipuladores, además de proporcionar agua a los marionetistas. Hasta ahora nunca nos ha sucedido una desgracia más allá de un golpe o un manotazo.

Con las dos marionetas que nos trajeron Pamela y Félix ha resultado complejo manipularlas porque son muy altas y voluminosas y acá en Valparaíso el viento en las calles representa un riesgo. En San Antonio, sin embargo, con una de ellas nos fue relativamente bien. Estuvimos preocupados durante el pasacalle a causa de los cables eléctricos dispuestos a baja altura. Tuvimos que levantar varios con palos largos. Lo mismo nos pasa acá en Valparaíso, necesitamos un palo para levantar los cables y al mismo tiempo agachar las marionetas para poder avanzar.

Otro aspecto, parte de los factores económicos, es que debido a nuestra opción, las marionetas salen siempre a la calle acompañadas de grupos o bandas de músicos que ayudan a crear un contexto de pasacalle. Obviamente esto encarece un poco más la presentación. La música es muy importante para captar la atención de más personas, atrae más gente, se oye desde lejos y un público más numeroso se acerca al pasacalle. Este aspecto es de logística y de recursos, por eso estamos pensando para el próximo Festival Anímate 2026, acompañar el pasacalle con un parlante sobre un carrito. Las marionetas son muy llamativas por el aspecto visual, y resultan todavía más atractivas acompañadas de música.

Fleur Marie: Como titiritera, ¿Qué te han aportado las marionetas gigantes a nivel artístico?

Paulina: Yo trabajo títeres pequeñitos y grandes. Veo que los gigantes dan visibilidad, crean impacto y la respuesta del público es mágica; porque entra en una dimensión en que el adulto se siente niño, Independientemente de lo que el personaje representa. Eso me cautiva. Ya sea Oscar, el viento Puelche o los payasos, me  produce alegría ver la respuesta del público, ver como disfrutan, adultos y niños. Es evidente que las artes escénicas permiten una conexión con la gente. Sobre todo, en la forma carnavalesca, invitamos al público a participar con nosotros, a que se sume. Esto nos ha aportado una gran visibilidad como entidad Teatromuseo. Incluso estando en exposición, la gente se saca fotos con las marionetas; algo les pasa a las personas al ver a estos gigantes. Puede ser que mueven recuerdos de la memoria infantil, de aquellos cuentos que forjaron nuestro imaginario. Es muy interesante…  

Fleur Marie: También se debe a lo espectacular que tiene una marioneta gigante. A ellas les basta con estar, aparecer, dejarse observar por el público. Una foto con ella es un acto de apropiación subjetiva de esa obra plástica.

Paulina: Claro, es una propuesta estética también. Además, la esencia de cada representación encierra un mensaje, algo simbólico. El hecho de que en el Museo tengamos expuesta la abuela mapuche y la madre naturaleza, tiene un significado sensible. La conexión que nuestras neuronas hacen ante la vista de esas marionetas es especial, nos conecta con la tierra, con los ancestros, con la memoria, con ideales. Otro aspecto que para mí cuenta mucho es que la realización de un gigante, con su materialidad, nos ofrece espacios de experiencias. Utilizar la arcilla, la greda para modelar la cabeza me produce una conexión con la búsqueda de la belleza en mi propio interior. Me hace sentir la forma en que me relaciono con el mundo, con mi memoria. Utilizar materiales de reciclaje me lleva a pensar en la naturaleza. Todo eso es valioso. Otro aspecto que me aporta para crecer como artista es que, por su mismo tamaño, las marionetas gigantes me llevan a pensar y soñar espectáculos en grande, en una escala más grande que la mía y así a sobrepasar mis proyecciones habituales. La escenografía a escala de gigantes, ciertamente, tiene un costo más grande, pero soñar en grande es siempre bueno.

Fleur Marie: Hermoso lo que dices, Paulina. Y, a propósito de recursos, ¿Cómo se financia la realización de un gigante?

Paulina: Lo hemos hecho de varias formas: proyectos de escuela de formación, trabajo voluntario, ventas de espectáculos anticipadas a la creación… es siempre complejo. Tiene que ver  con el  funcionamiento del sistema cultural y eso depende mucho de los fondos disponibles, de las políticas culturales de cada gobierno. Tenemos que buscar distintas formas de hacer lo que planeamos. Y está el factor « tiempo » también. Puede ser lento como proceso y por más que quieras, no lo puedes acelerar. Hay que hacerlo dentro de la propia realidad, pero pienso que siempre se puede. Nunca es tan, tan complejo, porque se trata de tener sobre todo tiempo más que de tener recursos. Uno puede conseguir materiales, reciclar lo que tiene, y hacer un gigante. Si uno realmente quiere, lo hace.

El tiempo representa un valor agregado que no se ve. Se trata del número de horas dedicadas a solucionar los problemas para llegar a elaborar la marioneta gigante. Uno misma tiene que conocer las razones por las cuales se metió en el mundo artístico. Sabemos que el valor «hora» se lo da uno misma. Lo que anhela y cuánto va a trabajar sobre un espectáculo, son razones propias. Ante el resultado, la mirada del público refleja lo que se ve, pero ignora lo que hay detrás, como el tiempo y esfuerzos dedicados.

Fleur Marie: ¿Qué representa como trabajo la difusión de una obra para hacerla llegar al público? Una obra de gran volumen, por ejemplo « El gigante egoísta », que implica un equipo de nueve personas.

Paulina: Somos varias personas involucradas en esto. Aquí aparece el tema de las voluntades. Pienso que los espectáculos de gran formato dependen mucho del equipo humano que lo constituye y si al equipo humano le interesa lo que se gestiona. Con «El gigante egoísta », nos dimos cuenta el día del estreno en que fue tan bien recibido por el público, de que el equipo, aunque no pueda ser bien retribuido, ha recibido tanta gratificación en aplausos y ovaciones, que ha continuado cuidando el espectáculo, mejorándolo para que salga impecable. Cuando uno opera un cambio cuántico en su manera de vivir, son otras cosas que toman valor. Cuando a uno le encanta esa reacción del público busca instancias en que se pueda repetir ese placer, independientemente de lo que representa el retorno económico. Toda esta energía que hace mover el espectáculo, hace que El gigante egoísta haya estado en 15 representaciones. Fue a Puerto Montt, a Castro, a Ancud, a Santiago, ha ido a México y ahora están apareciendo oportunidades en otros festivales. Los artistas en escena saben lo que producen, hay un retorno muy bello y esto es una satisfacción diferente.

Fleur Marie: ¿Cuántas veces han teatralizado haciendo obras con los gigantes en el Teatromuseo?

Paulina: Tres veces. Hicimos « La Papayasa » que cuenta la historia de una niñita que se transformó en nuestra Papayasa. Después montamos rápidamente una obra de cuenta-cuentos con los payasos gigantes en el marco de un festival acá en la Plaza Bismark y luego lo presentamos en otras dos oportunidades. Y este último, « El gigante egoísta », inspirado libremente del cuento de Oscar Wilde del mismo nombre.

Fleur Marie: ¿Qué relación hay con Les Grandes Personnes? ¿En qué se basa la unión?

Paulina: Cuando en el 2008 se buscaba un espacio para instalar los talleres de marionetas gigantes de Les Grandes Persones, nos vinieron a ver, pero en esa época teníamos un espacio reducido. No estábamos preparados para recibir la instancia porque siendo una iglesia, teníamos el escenario en la nave principal y un espacio abajo para los ensayos. Este espacio es lo que usábamos para hacer todo. No podíamos facilitar nuestro espacio por dos meses. No había más. La semilla de las marionetas gigantes quedó sembrada aquí en Valparaíso profundamente y no ha parado nuestra conexión con Sueños de Maché, que son hijos de Les Grandes Personnes. Después  nos relacionamos contigo, Fleur Marie, como directora de arte de Les Grandes Personnes, para que comenzaras a impartir talleres aquí entrando a ser parte de los maestros y maestras de la escuela del Teatromuseo. Así nos volvimos primos. Ustedes son nuestros referentes en las áreas del trabajo social con las marionetas, en la puesta en escena en las calles, la transmisión. Ahora estamos viviendo una nueva forma, la puesta en escena de los gigantes en el escenario, una forma novedosa que nos abre otras perspectivas en la cual tú estás implicada. Y vamos a seguir haciéndolo. Nuestra nueva creación también se hará en la escena interior. Y esto es muy bueno, es motivante hacer esta forma al interior en situación de obra teatral, con luces y sonido, con un público espectador pero que no deja de ser participante.

Fleur Marie: ¿Crees que Valparaíso se presta para estas nuevas formas?

Introdujeron la práctica en los espacios teatrales y esto es muy bueno, porque se despliegan nuevas fuerzas creativas en el mundo del espectáculo con títeres y ya hay festivales en muchas ciudades que convocan compañías de teatro de títeres.

Paulina: Desde hace 20 años, Valparaíso no ha dejado de ser un centro neurálgico del mundo de los títeres a nivel nacional. Son muchas las compañías que se han generado aquí y que han continuado creciendo en Santiago y otras regiones. Hay en la actualidad muchos lugares dedicados al títere, cuando nosotros partimos en el 2007 éramos los únicos. Actualmente en Santiago hay dos salas dedicadas a los títeres y marionetas. Y hay centros culturales trabajando con las marionetas. Aquí en Valpo está el Teatro OANI que ya también tiene una sala de teatro. Si tú te fijas, este movimiento que se genero acá, ha  «salpicado» por así decirlo, a otras áreas del espectáculo, porque los actores ya están utilizando las marionetas como personajes en las obras.

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