Como señalé en el proyecto de investigación teórica «Gigantes en las calles», es importante hacer notar que desde el 2007 se han comenzado a ver marionetas gigantes en las calles de Chile y que, a tal propósito, esta investigación ocupará un vacío de registros que existe al respecto. La creación de gigantes está en auge y ha dinamizado a titiriteros, compañías de teatro de calle, centros culturales y personas en el ámbito artístico que han realizado sus proyectos para mostrarlos en la calle o en la escena. La transmisión de los métodos de construcción y creación ha sido clave en este desarrollo, y los intercambios y encuentros de marionetistas han hecho nacer fusiones particulares. La acogida del público es gratificante y calurosa, pues los gigantes fascinan y maravillan a niños y adultos.
Definiciones y aspectos de las marionetas gigantes
Se define como marioneta un muñeco articulado que cobra vida al ser animado por uno o varios manipuladores. Asume un rol actoral y reúne en sí el carácter de un personaje en su forma visual, sea este realista o fantástico, animalesco o abstracto, y en su forma de comportarse. En el caso de la marioneta gigante, se puede decir que se anima con técnicas de hilos y cables o con varillas. Puede ser animada por uno o varios marionetistas o ser mecanizada sobre ruedas. También se puede manipular con sistemas de poleas y contrapesos, y desplazarse con tracción humana o motorizada. Las marionetas llevadas sobre el cuerpo del manipulador miden entre 2,5 y 5 metros. Las de entre 5 y 8 metros, y a veces más, son portadas mecánicamente.

Los gigantes más frecuentemente vistos son aquellos llevados por el cuerpo del manipulador, pues aparecen como realizables con técnicas al alcance y pueden pasar bajo los cables eléctricos en las calles. Con ellos se logra una libertad de movimiento interesante para experimentar y desplegar en un espacio escénico urbano. Los gigantes llevados sobre los hombros y el cuerpo son realizados con materiales livianos y seguros. Algunos de estos, como el aluminio o el mimbre, requieren conocimientos técnicos para su utilización.
Funciones y riqueza estética
Con su arte, los marionetistas logran representar lo atemporal, lo contemporáneo y la diversidad cultural, conjugando elementos plásticos y escénicos muy diversos para cumplir con diferentes funciones: dramáticas en el teatro, lúdicas en los carnavales y fiestas, a veces didácticas y terapéuticas e incluso sagradas.

De ahí su complejidad y riqueza estética. Las marionetas gigantes en Chile aparecen en carnavales y festividades ciudadanas, en actos cívicos, homenajes, fiestas votivas, en espectáculos de teatro de calle, en los semáforos y otros lugares.
Evidentemente, también en el ámbito artístico teatral. En lo privado se las ve como entretenimiento en las fiestas infantiles. «El títere es la expresión de la fantasía del pueblo y da el clima de su gracia y de su inocencia». —Federico García Lorca. Este arte se vitaliza al ejecutarse dentro de las artes escénicas o representativas en el ámbito social y cultural. A través de imágenes y escenas imaginadas reúne artes visuales (forma) y teatro (manera). Aunque a esta expresión artística se la inscribe dentro de la cultura popular y actualmente no tiene un relieve académico, desde esa marginalidad la marioneta surge como elemento escénico cada vez más implicado en la escena teatral y con roles relevantes.
Técnica y fusión con el cuerpo del manipulador
La marioneta gigante es un artefacto que el manipulador mantiene erguido gracias a la fuerza física de su propio cuerpo. Desplazándose, él lleva a la marioneta consigo. Además, sus brazos y manos dan la movilidad a los brazos y manos de la marioneta, transmitiendo las expresiones mediante varillas que miden entre un metro y medio y hasta dos metros y medio de largo. Todo el cuerpo del manipulador se empeña en animar el cuerpo de la marioneta. Es una fusión entre dos cuerpos: entre un personaje y el marionetista. El segundo es un motor humano que da fuerza y vida a un muñeco articulado que lo dobla en tamaño.

Este arte de títeres y marionetas manifiesta una creatividad múltiple, «lugar en donde todo es posible, el caos como la gestación». La creatividad de los artistas logra sintetizar la diversidad de la sociedad, lo que está sucediendo en diferentes lugares al mismo tiempo.
Perspectiva teórica y liminalidad
En la tesis de estudio de la Licenciada María Griselda Coss Soto, «El arte de títeres y su condición liminal en México y Argentina» de enero 2016, (Universidad Nacional Autónoma de México, Programas de Postgrado en Estudios Latinoamericanos), encontramos esta genial descripción: «los artistas liminales son artistas de la ubicuidad, sus trabajos renuevan la función sociocultural del arte y logran representar la heterogeneidad al utilizar simultáneamente imágenes de la historia social y de la historia del arte, de las artesanías, de los medios masivos y del abigarramiento urbano. La liminaridad puede describirse como un caos fértil, una fuente de posibilidades, un esfuerzo por generar nuevas formas y estructuras, un proceso de gestación […]

La liminaridad aparece como el manantial de un meta-poder excesivo, por ejemplo, en la acción simultánea de liberación y disciplinamiento del cuerpo que conduce al trance. El ritual y las artes del performance se derivan del núcleo subjuntivo, liminar, reflexivo y exploratorio del drama social, donde las estructuras dentro de las cuales el grupo vive su mundo social son replicadas, desmembradas, remembradas, remodeladas y convertidas en significativas, de manera verbal o no». (1)
Relación con el público y dimensión sagrada
Las marionetas y los títeres son creaciones que van exhibidas. Y, como los actores, encarnan personajes e identidades, por lo cual actúan para un público. Esos personajes y entidades son seres complejos y juguetones. Crean interactividad y relaciones con el público. La marioneta o el títere y la máscara nacen en el mundo sagrado. Los títeres simbolizan o representan un personaje que juega «a ser como si…». En los ámbitos sagrados de los rituales se van a mover, aparecer y desaparecer, llevar atuendos y accesorios específicos que significarán sus esencias. Lo mismo sucede en el teatro. El arte sirve para hacer cultura y la cultura nos define. En la marioneta gigante se ve un entrechoque de lo que es el arte popular y el arte erudito, entre lo urbano y lo rural, entre lo antiguo y lo moderno, entre lo artesanal y la creación artística. De todas maneras, su lenguaje visual es universal. «La cultura es el conjunto de creencias, mitos, saberes, instituciones y prácticas por las que una sociedad afirma su presencia en el mundo y asegura su reproducción y persistencia en el tiempo…»
1. Agradezco a la Lic. María Griselda Coss Soto por su estudio brillante.